22 feb. 2011

Como el último día de nuestras vidas

Con tanta información dentro, escribir se vuelve una tarea pesada; describir los eventos del día y ser capaz de recordarlos uno a uno es un proceso sumamente complicado.

Tengo tantas historias cocinándose, tanto trabajo pendiente; retrasado y adelantado. El hablar con tantas personas el mismo día te nubla todas las posibilidades de encontrarte con un solo pensamiento. Hasta he intentado leer el diario que llega todos los días a casa y últimamente ya no consigo encontrarle sentido ante toda la atiborres de noticias, del intento de mantener la estabilidad en una sociedad violenta como la que ahora nos toca protegernos.

Antes vivíamos una sociedad de ignorancia y con ganas de ser víctimas, ahora vivimos una sociedad de ignorancia, ambición y violencia sin sentido; me lamento al solo imaginar la evolución de nuestros vecinos con el pasar de unos años.

Es cierto que no podemos encontrarle culpables, porque al final del día; somos todos culpables, de esta irreverente y poco práctica sociedad en la que vivimos; donde todos quieren distinguirse con sus lápidas forradas de lágrimas, donde otros se orientan por el lado absolutamente materialista de unos puntitos sobre las ies; de cuando en cuando, cada persona le saca provecho al que se sienta a su lado y le rasca un codito al pendejo que tiene más, pero que “nunca se pasó una mala noche, ¡como YO, que la pasé quemándome las pestañas viendo el fútbol con los amigos del barrio¡”.

Ánimo, ¡jódete país!..... Es la última reverberación que aún no ha topado un medio público, pero repito, no discrepo con el régimen, lo que me cansa es la gente que vive en él. Como al inútil que se sienta a sufrir su pobreza y no consigue lavarse la cara, encontrarle la forma de ganarse el día, encontrarle un uso para sus manos que no sean el uso de armas para asaltar transeúntes.

Es tan difícil hallarle la solución a la adaptación frente las circunstancias, “Parte de la inteligencia está atada a su capacidad de adaptación al medio”. Siento muy en el fondo, que la dificultad para ser mejores, radica en la comodidad.

¿por qué mejorar, si así me las arreglo a fin de mes?

¿por qué encontrar una solución a mi caos diario, si así puedo dormir el fin de semana completo?

¿por qué no consigo un mejor empleo, si no necesito aprender más en la vida?

El camino de nuestra sociedad camina sobre una involución sostenida a base de la fábula que habla sobre “el palo y la zanahoria”. Vivir a base de incentivos, de golpes de pecho y muchas más historias; no complementa la evolución enfocada hacía un desempeño inteligente y colectivo; ¡Solo forma más asnos sin dirección fija!

La vida está allí, para tomarla y disfrutarla; para sentarse cada mañana a producir algo nuevo y mejor; si todos no nos amarramos las mangas y trabajamos “como el último día de nuestras vidas”, definitivamente, nuestra sociedad como tal no alcanzará evolucionar.

2 comentarios:

El pensador de mis pensamientos. dijo...

Muy bueno tu relato,muchas verdades escritas aqui....aunque el enfoque es un tanto pesimista,el ser humano....nuestra raza,ha evolucionado y sigue evolucionando,cada acontecimiento diario es un reto a nuestra capacidad para resolver.Los violentos...los que esgrimen un arma contra otro,son una infima minoria,mentes perturbadas fruto de un condicionamiento erroneo.Aprendemos de nustros errores mas que de nuestros aciertos,todo lo que ocurre nos enseña algo.Quizas sea el ojo de la cerradura por el que se mire.He disfrutado leyendo tu texto,gracias por compartir.

F. dijo...

Donde culmina el sueño donde el amor culmina. Pide que nos echemos tu y yo sobre la manta... (M Hdez)
Parabems.