21 feb. 2011

Las Palabras, el tiempo y la felicidad...

Un símbolo o la simple brevedad de una sonrisa, no me importa por donde quieran venir los sueños; sé que a estas alturas, lo único que extralimita mis sentidos, es la interrelación entre la fantasía y la realidad. Es decir, hacer que cualquier detalle por más intenso e inmenso que este sea, se convierta en una fábrica de mentiras; prefiero pensar que todo es falso que comerme el cuento de que alguna vez será verdad.

Lo que me alegra bajo cualquier circunstancia es que lo voy superando a pasos agigantados, maldito sentimiento de fracaso. Han pasado los momentos más complicados de esta temporada, estoy casi libre de "extrañarla" al son de una canción, a veces consigo guardarme el puñado de lágrimas y hasta soy capaz de ni siquiera de perder la cabeza en un mar de confusión cuando no tengo noticias precisas e inmediatas.

Pero el tiempo pasa y con él, nuestro músculo humeante, ese corazón que palpita en todo segundo sin detenerse; empieza a enfermar sin presentar mayores síntomas, como se dice... "Nada es eterno en la vida", nada podrá durar para siempre.

Pero aun mantengo mis esperanzas encendidas, como si fueran faros en la mitad de un océano;  mantengo las rodillas limpias y la sangre espesa para que no se me escapen los sentimientos.

¡Vaya, no me había dado cuenta que deprimido estoy!...

Saben, los días pasan sin su voz, no existe tiempo para hablar, no existe tiempo para soñar y muchos días pasarán sin dejar un rastro de vida.

!Solo nos resta la cotidianidad.¡

Ansío que termine esta rotación, que exista tiempo para ambos; pero del mismo lado, siento que así será siempre que estemos juntos, siempre habrá algo más que una vida para ambos y que de alguna forma algo estará en el medio, tratando de tirarme las paredes a golpes de corazón.

Confío en que siempre seré buen albañil para levantar las paredes y poner más ventanas, para ganar luz y ahorrarme material.

La esperanza sigue en pié, la lucha diaria debe explicarme que cuando la ruta no divisa nuestro sueño; debemos cambiar el procedimiento, me fastidia esta depresión insipiente; el cambio está iniciando aunque me cuesta tener cierta actitud, algo que definitivamente agradezco a los libros.

Porque es verdad que jamás he dejado un combate a la mitad, que nací con el alma de un guerrero y que pocas veces, alcanzaré la dicha de sentarme a descansar. El conocimiento, la actitud y la simple experiencia de todos los días te indica la ruta a la cual seguir; la confusión ha sido superada desde hace tiempo que muy poco llega a importarme en estos momentos, sinceramente "me confunde la idea de de preguntarme que es lo que quiero....".

Puedo estar deprimido, triste pero jamás vencido. He mantenido mi voluntad por 5 años, donde cada día que en ella encontré la felicidad valió por 2 o 3 que he pasado extrañándola. Si busco acelerar el proceso, definitivamente tendré que ser más agresivo, colocar mis fichas de una manera estratégica (a veces invisibles pero que me han dado buenos resultados) y alcanzarla por sobre todas las cosas.

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