Solo están y no me pertenecen;
solo son ruidos que se acercan
y la mirada perdida en el techo.
El silencio que no encuentro;
asociado al de mi voz,
que manipula mis sueños
y me enfría el café.
Empiezan y terminan,
se convierten en...
la profundidad cíclica
de un aventón.
Del lamento, como olvido,
del susurro, como ira,
de violencia, como ausencia.
Nada puede finalizar,
sin mezclarse con el sudor
de una estampida de sentimientos
que no logran definirse.
Y sigo transponiendo los mismos días;
hasta encontrar la distancia exacta
hacia el centro de mi frente.
27 nov 2008
20 nov 2008
Y para que tanto drama.
Hay tantas frases que rodean mi mente, cada una es como si se tratase de lluvia; Lamentablemente su frío es lo que congela mi alma. A pesar que traigo dentro el carisma de sentirme bien. Intento la mayoría de las veces, que no logren sobrepasar los 5 minutos bajo un descanso programado; pero siempre están presentes, aunque no se las haya pedido.
Parece inútil mi batalla en contra de ellas, siempre son más fuertes o quizás siempre he sido más débil. Cada letra se va delineando frente a mis ojos y parece no importarles si de alguna forma podrán cumplir algún cometido. Al final siguen siendo de mi pertenencia, soy quien bajo cualquier criterio las hace nacer de pronto, sin consentir la calidad de las mismas.
Son frases, son palabras, son miradas que sin comprender están presentes y estarán por mucho tiempo más; no logro encontrar ese constituyente mental para evitar su fatiga y hace tanto tiempo desconozco el sueño profundo. Quisiera tanto recostarme y soñar en dulces mares llenos de cerveza; de calor incomprensible, de ausencia de ropa y de presiones; supongo que es vital tomar un respiro, pero que tan prudente es tomarse un respiro eterno.
Aprender a mantener la respiración por muchísimo tiempo antes de soltar una pendejeada verbal. Respirar es bueno, nadie lo consigue negar, pero hay momentos en que requiero mayor cantidad de oxígeno por cada aspiración y menos perdida del mismo en cada exhalación. Parece algo simple como últimamente he dicho, “Es como ir al baño, haces lo tuyo y jalas la palanca. Tu decides si lavas tus manos o no, al final ya cumpliste; lo que querías.”.
Quizás estoy siendo muy drástico con las últimas tendencias que he tomado, entiendo en cierta forma que mi agresividad asociada al yo, me está sacando muelas y ya me quedan pocas; tengo pocos cartuchos que pueda esclarecer en el cajón del velador y los guardo para momentos importantes; tales como construir un arma para bajarme al próximo rey del volante que se pose en la puerta del garaje, impidiéndome salir de mi propia casa; aunque esa historia ira para otro artículo, aun no encuentro el suficiente odio para solucionarlo.
Al final de cuentas, mantengo los mismos sentimientos; pragmáticos y prácticos. Amar y odiar, creo que el segundo me es más fácil, quizás para otros el primero; al final cada quien vive en su propia sopa y sabe si le hecha azúcar o un poco de sal, para que tenga sabor.
Parece inútil mi batalla en contra de ellas, siempre son más fuertes o quizás siempre he sido más débil. Cada letra se va delineando frente a mis ojos y parece no importarles si de alguna forma podrán cumplir algún cometido. Al final siguen siendo de mi pertenencia, soy quien bajo cualquier criterio las hace nacer de pronto, sin consentir la calidad de las mismas.
Son frases, son palabras, son miradas que sin comprender están presentes y estarán por mucho tiempo más; no logro encontrar ese constituyente mental para evitar su fatiga y hace tanto tiempo desconozco el sueño profundo. Quisiera tanto recostarme y soñar en dulces mares llenos de cerveza; de calor incomprensible, de ausencia de ropa y de presiones; supongo que es vital tomar un respiro, pero que tan prudente es tomarse un respiro eterno.
Aprender a mantener la respiración por muchísimo tiempo antes de soltar una pendejeada verbal. Respirar es bueno, nadie lo consigue negar, pero hay momentos en que requiero mayor cantidad de oxígeno por cada aspiración y menos perdida del mismo en cada exhalación. Parece algo simple como últimamente he dicho, “Es como ir al baño, haces lo tuyo y jalas la palanca. Tu decides si lavas tus manos o no, al final ya cumpliste; lo que querías.”.
Quizás estoy siendo muy drástico con las últimas tendencias que he tomado, entiendo en cierta forma que mi agresividad asociada al yo, me está sacando muelas y ya me quedan pocas; tengo pocos cartuchos que pueda esclarecer en el cajón del velador y los guardo para momentos importantes; tales como construir un arma para bajarme al próximo rey del volante que se pose en la puerta del garaje, impidiéndome salir de mi propia casa; aunque esa historia ira para otro artículo, aun no encuentro el suficiente odio para solucionarlo.
Al final de cuentas, mantengo los mismos sentimientos; pragmáticos y prácticos. Amar y odiar, creo que el segundo me es más fácil, quizás para otros el primero; al final cada quien vive en su propia sopa y sabe si le hecha azúcar o un poco de sal, para que tenga sabor.
19 nov 2008
9 nov 2008
Un día y otros más
Son días que no llego a entenderlos; siento que hace tanto no los recuerdo como algo existente y divago mucho entre lo que estos podrían darme. Empiezo a reducirme entre el tiempo compartido con mis intenciones de mejorar y cuando quiero acudir a alguna especie de descanso, termino perdiendo la mayor parte del mismo.
¿Qué estoy buscando para terminar las tareas que tanto tiempo llevan haciendo complicados mis días?.
No encuentro una conexión válida sobre todo esto; mi tiempo en casa, se ha convertido en un pequeño deleite a cortos plazos. A temporadas sin remordimientos, a surcar en el pasado lo perdido. Como siempre mi nombre desvela los atardeceres que no busqué mirar.
2 nov 2008
Calma, no es necesario correr; aun andamos caminando.
Siempre debería repetirme eso, antes de empezar una tarea o actividad que no sea lo suficientemente entretenida para poner ambos ojos en el monitor. Usualmente no miro al teclado tampoco, tengo la mirada dividida, entre lo que pensaba hacer y estoy haciendo. Lo más tedioso de todo esto es consumir tantas neuronas para organizar lo propuesto y no llegar a concretar ninguna o demorarse menos realizándola.
Todo depende en el tiempo, él que me va trasquilando los detalles físicos y me va aumentando la experiencia. Síntomas que empiezo a notar es mi profunda necesidad de estabilizar mis días y mantener una misma constante alrededor de todos los hechos; aprender a callar y no hablar en exceso de lo primero que se me venga, no sostener más de un proyecto para no deslindarme de la realidad que co-existo y más aun la inútil astucia a ciencia cierta que fumar no me hace mucho bien, pero bueno es después de almorzar.
Luego de concentrarme en como aprender algo nuevo; puedo definir un solo punto alrededor de mi entorno; el mismo tiempo deja de importarme común pueda seguir exigiendo que estás mismas fantasías que tanto me sobrecogen a ciertas horas, puedan llegar a una determinada realidad, el paralelo encontrado no es de mi incumbencia, más aun cuando sé mimetizar esos pequeños detalles del oficio diario para permanecer insolentemente distraído de lo que suceda.
A veces no logro concatenar ideas, solamente expulso lo que viene por dentro; eso que todos quieren definir y yo quiero escapar de él.
Todo depende en el tiempo, él que me va trasquilando los detalles físicos y me va aumentando la experiencia. Síntomas que empiezo a notar es mi profunda necesidad de estabilizar mis días y mantener una misma constante alrededor de todos los hechos; aprender a callar y no hablar en exceso de lo primero que se me venga, no sostener más de un proyecto para no deslindarme de la realidad que co-existo y más aun la inútil astucia a ciencia cierta que fumar no me hace mucho bien, pero bueno es después de almorzar.
Luego de concentrarme en como aprender algo nuevo; puedo definir un solo punto alrededor de mi entorno; el mismo tiempo deja de importarme común pueda seguir exigiendo que estás mismas fantasías que tanto me sobrecogen a ciertas horas, puedan llegar a una determinada realidad, el paralelo encontrado no es de mi incumbencia, más aun cuando sé mimetizar esos pequeños detalles del oficio diario para permanecer insolentemente distraído de lo que suceda.
A veces no logro concatenar ideas, solamente expulso lo que viene por dentro; eso que todos quieren definir y yo quiero escapar de él.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)