29 may. 2008

Algún rato le dire lo que sentia.... Lástima

A veces, extraño mucho ser quien miraba de frente a una cerveza y no descansaba hasta verla terminada. Extraño ser quien dibujaba a quien se le posaba enfrente, sin haber tomado al menos una siesta, luego de 2 semanas de jubiloso mausoleo por la victoria presente de algún instante; ya olvidado.

Quien no buscaba descanso, no buscaba redención y mucho menos un altar para pedir por la piedad ajena. Cuando no existían los tiempos y nada era más real que la hora de decir, quien se queda, quien se va. El odio recurrente sobre todas las cosas, la realidad se me posaba impertinente, existían en aquel entonces muchas menos responsabilidades o era dicho en mi inconsciente, que todo lo que buscaba era no tenerlas.

Aun sigo buscando algo que no logro darle un nombre, sentencio los detalles que me quedaron pendientes y brotan de mi, todas las alternativas para escapar. Son los detalles que me dejan pensando, un par de personas que no puedo dejarlas inconclusas en sus oraciones y obviamente Belén que me deletrea en todos sus actos, me da vida y la fuerza de seguir adelante.

Pero regreso a mi búsqueda, a mis sueños pautados en todos los cuadros intentados realizar; porque ahora todo me indica que se me ha secado la nuez y necesito volverla a regar para volver a ser quien, si era cuando nací. Todo me suena extraño y perverso al mismo tiempo, todo conspira para que no volviese a ser. Constatando hoy en día a mi alrededor que todo sigue presente en mis paredes, cada uno de estos que han sido mis dibujos de varios años. Nada los ha hecho cambiar, al menos, puedo escribirles un rato y dejo que su claustro sea visto por otros.

Indagaré en los puntos donde ha existido alguna clase de fuga, el porque de este cansancio cerebral que es tan pesado. Y quienes fueron los integrantes de toda la parodia que hicieron de mi supuesto talento, una atrocidad que me impidió continuar adelante. Sinceramente tengo una especie de culpable, pero a la vez le agradezco abrirme los ojos y no dejarte permitir entrar en mi mundo, no daré nombres como es de costumbre propia. Porque solo quien es culpable sabe y acepta su condición.

Le diría sin remordimientos, “gracias por mostrarme lo burda que es la gente, como se comporta por dinero, quiere algo que sus propios méritos no pueden y considera que un par de títulos harán la diferencia. Un par de aspirinas o de golpes en la frente, bien merecido lo que te pasa. ¡Bien merecido! (Intentaría en este instante, colocar mi mirada inquisitiva y burlona, ¿clases de actuación? eso me vendría bien para comenzar) ... Trataste de hacerme pintarte, por suerte allí, si fue lo único que si agradezco, que me haya sucedido; aunque tomándolo de un lado más realista, jamás lograría pintar algo, que ni siquiera me ha hecho nacer asco o una sensación por el estilo. (Ojo, decir lástima no es conveniente dejarlo en presente, porque eso ya sería caer, en lo mismo que siempre le dije.) ”

En fin, así nos pasan los días, así se nos repiten las noches. Simples y divagando, escuchando aviones con sonidos fuertes y tratando de odiar a quien lo merece. Con el corazón en gritos, por quien se ama. Y con el estomago lleno de ganas de ser tomado en cuenta.

Ya no pienso, dejar nada pendiente.

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