1 nov. 2006

Cambio de Posición

A veces ya he empezado a ilusionar que el café estará listo antes de las 8 y no tendré que recorrer en incómodos asientos hechos de plástico, forjados;

Por todos los viajes de fantásticas almas perdidas en la oscuridad de las ideas de no haber logrado poseer un amor tan digno como amanecer insultando el fútbol de los elogios que ganaríamos entre las nueces que agregan a esos pasteles, que aun hoy día, no recordaras cuales;

Son los que sonrió entre los atardeceres que llevan tu nombre inusual, combativo de mi retorno a casa, siempre recuérdalo no la mía tan temprano aun hay tiempo para reconocer a un amigo bien aventurado que me escuchara de la manera mas simple, libando emociones en las que nos envolvimos en silencio sobre el manto de las feromonas que esparciste en mi mente.

Pero esas ilusiones a veces son demasía en propiedad intelectual, mi elocuencia a perdido el carácter que seducía toda aquella que se disponga a escuchar, como el pasado tantas irremediables veces ya perdió aquel matiz que le daba el placer de ser recordados me limito ya indispongo al publico, la idea es mas simple ser basado simplemente en que lo dejaremos demasiado oculto, como para entenderlo con claridad mejor y sin alegrarnos de excesiva humildad lo que ha sido de ello es solo una marca mas que deje en el muro de lamentos donde cuelgo mis sabanas húmedas cuando salgo de tomar un baño y obviar que la resaca es psicológica.

El exquisito deseo de escribirte, entre aquellos libros que jamás llegamos a marcar una letra antes de que me robaras un beso de despedida entre el umbral de tu casa y el umbral de mis despertares tranquilos de fin de semana; es realmente un deseo tan único, el lograrte recorrer con viento helado que recorre mi boca en la noche que suspiraremos al inmenso placer de sentarme frente a un texto quizás no tan nuevo o una gran novedad quizás algo cotidiano como se me ha ocurrido hoy decirles.

Pero reencontrado la idea del café, si el instantáneo aquel que mas amargo es fiel compañero de las noches que aun así convivo entre el delirio de terminarlo todo en el siguiente amanecer y hoy ya solo perderme en la intuitiva satisfacción de los cuentos, el humo y la algarabía de mis fósforos desfilar decapitados uno a uno, en ese cenicero que solo utilizo cuando la ocasión lo a merita mas bien dicho la necesidad adyacente del deseo de mantenernos como un ser estable de toda jurisdicción legalmente permitida conforme dice que debía portarme aquel amable anciano que todas las mañanas abría la puerta de la escuela donde siempre también quise escapar por temor a no volver a salir una vez mas a recostarme en la cuesta alfombrada de pared a pared con hierba inocente que crecía oculta con la sombra de majestuosa de una construcción religiosa que nunca he llegado a comprender que pero construirla si debió haber sido algo difícil o digámoslo sincero que fue costoso.

El final comentario de esto colocándome en posición enérgica seria que todo fue en el ambiente digno de expresarme a las conjeturas que tendrá nuestro tiempo mientras pasaron todas las escenas que pude construir en aquel pueblo que visitaremos en el que nuestras razones comprendan la finalidad de todo es aclararse con el pasado las deudas y salir tirando la llave en algún ayudante profesional que los guarde en su historial de papel y bajo llave en el tercer cajón del modular ese donde colocan las hojas de reciclaje.

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