17 ago. 2009

Libertad, clandestina...

Siento vida recorrer por mis dedos, siento la sangre fluir entre cada palabra y la urgente necesidad de respirar profundamente para absorber todo el oxígeno que me rodea. El sonido de los hielos caer desde la cubeta hacia la jarra de agua y intento por atrapar el vaso antes de caer por mi descuido.

Al parecer se me había olvidado hacerlo, como sentir que estoy de pié frente a un mundo que aprieta, consume hasta asfixiarme y que solo podemos mantener la constante lucha contra los imposibles. Es aquí donde dibujo un hito sobre mi pasado y me siento satisfecho con lo que he llegado a crear, pero como la naturaleza humana lo describe; siempre que se consigue llegar, se necesita ir más allá.

Es momento de tomar nuevas riendas y caminos sinuosos, es el momento preciso para adelantarnos a los hechos y dejar la asfixia bajo la cama; la angustia que me persigue cada día va desapareciendo y el despertar con el ideal de vivir algo nuevo, se acrecienta más de lo que esperaba.

Hoy los proyectos se convierten en algo personal, ya no en una característica del convivir diario; son los proyectos personales necesarios para sentar las bases de esta nueva vida que me está esperando.

El silencio me cubre las espaldas y me indica que debo sentir; es tan poderosa la manía por escribirlo que empiezan a temblarme las manos, es tan impertinente y arrogante que me he permitido ser vulnerable y que haga de mi; lo que desee. No ser presa del pánico me hace sentir cierta paz interna, es como si me hubiesen arrancado el reloj que gritaba en mis adentros y que en el espacio que ha quedado, se creen nuevos elementos.

El color verde que va naciendo alrededor de mis ojos; la esperanza postrada pero jamás muerta, esa sonrisa que no llega a ser considerada un gesto y mis manos, tratando de romper el candado que me fue impuesto, deja un par de uñas arrancadas y en su sangre se vierte un procedente que augura nuevos éxitos.

Acaso, lo que estaba buscando era desprendimiento y lo que ahora me regocija es tenerlo tan cerca. Era emergente desprenderme de toda la realidad que me aquejaba, desprender los trozos de pintura que no alcanzaron a pegarse en la pared húmeda; desprender y quebrantar todo nexo con los detalles que ya no eran válidos en estos tiempos de guerra. Ahora que saboreo mi libertad, siento que me será imposible vivir sin ella.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre, debo resaltar lo que mas me marca de lo que escribes... sin duda encontre la precisa!

"Es momento de tomar nuevas riendas y caminos sinuosos, es el momento preciso para adelantarnos a los hechos y dejar la asfixia bajo la cama; la angustia que me persigue cada día va desapareciendo y el despertar con el ideal de vivir algo nuevo, se acrecienta más de lo que esperaba."

Simplemente.. genial esta parte... tan cierta!!!!... Me encanta q escribas.. aunq no es tan seguido.. cuando lo haces.. se justifica tanta espera por leerte!!...

Sigue haciendolo!!!
Unida...

Anónimo dijo...

LA PALABRA cómo la vida corre.
La lucha por sobrevivir al cambio.
El tomar otros caminos que van... llevan a otras metas.Aprendizajes
necesarios de ocasiones inesperadas.
Escuchando al silencio...hablando.
La paz en ese desafío.La esperanza(verde)Liberación,libertad,sueños...

Bueno,buenísimo!!!!!!!!