19 sept. 2008

Mi sillón Naranaja


Escucho las sirenas atravesar los muros, el sol hincándome los parpados mientras coloco la ropa limpia a secar y el silencio me acoge como gran conocido. Tiendo a preguntarme las circunstancias que te envuelven en estos instantes; camino despacio, ya la urgencia de hacer las cosas han quedado en segundo plano pero de momento cada actividad termina, emprendo el regreso a nuestra habitación y me encuentro con tu imagen sobre el velador; una mesa de noche que tantas veces la utilizo para hablarte, para recordarte que vives dentro entre todo el tiempo que nos ha delimitado esta existencia.

Me sentaré en el sillón naranja que es viejo compañero de trabajo, que soporta mi angustia, que no descansa al igual que yo, por ver un diferente final a los días; por hacer mejor cada día, por hacer un poco más de lo necesario por continuar adelante, por algún día verte en él; apoyando tu cuerpo y contándole aventuras de la universidad.

1 comentario:

Belén dijo...

El sillón naranja donde hemos domrido verdades y sueños, nuestro presente se acurruca entre nuestros cuerpos, nos abrazamos...
Peque, que los días siguen siendo un bostezo cuando no te abrazo... pero te sé bien cerca mío, cuidando a tu Leona en estas lluvias y estos desvíos cotidianos...
Te amo