26 abr. 2008

En la exactitud de los encuentros, junto a una columna de desafios; lamento en este instante la barbarie cometida hacia nuestros excesos, someternos ingenuos a cobardias inherentes, aun no llego a establecer, el punto en donde hicimos de nuestros sueños un espacio dentro del mismo.

Sostengo mis manos sobre el teclado y hago que estos hagan lo mismo por que estoy buscando como llegue a estar perdido entre todo este compendio, de emociones e inquietudes, tristezas y sospechas.

Abastos de tiempos inutiles, llamadas que han sido olvidadas; me quedan al menos una vela encendida, un vaso de agua y un puñado de cicatrices que dentro están por convertirse en heridas que lavaran nuestros encuentros a provocaciones; cayendo tras nuestro silencio, siendo esclavos del deseo, Seguimos manteniendo banderas de calma, tratando al cansancio formar parte de las consecuencias, convivientes de las horas transcurridas a tu espera.

Sospecho que sonreiré muy deprisa cuando empiecen las vibraciones del encanto que poseé la misma angustia mirandose totalmente complacida por su placentera labor; el agua seguirá cumpliendo su labor, aunque tenga que serme de consuelo.

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