5 mar. 2008

Analogias Complejas

Crees que el destino se construyo antes que hubiéramos decido por él, donde limito mi pensar en las exclusas abiertas del encantador submarino que abrió sus escotillas después de navegar por océanos distintos, inherentes y trasvasados; decían antes “siempre que obtienes una victoria merecida, debes terminar aquella noche con una mujer hermosa”, de ojos grandes que te iluminen las estrellas y sostengas su mano toda la noche y las demás horas que juntos compartirán sobre este clima, sin reparo del mismo, donde hay luces sin extrañas emociones y cada palabra no es dicha sin verdadera razón; juntos miraran al cielo y con este, construirán un sueño mas profundo que comentar sobre una dimensión similar o paralela, abruptamente creada para ambos sin lugares contradictorios.


Vamos aguardando, lo que se dice y lo que se advierte; cuando todo esta completo faltará entonces algo para darle su presentación final, ganarse las miradas y ciertas ofrendas por merecido triunfo o in-convexa irracionalidad de preguntas, al basurero diría yo; se puede también encontrar lo que alguien desecho por ignorancia, sin conocer su verdadero uso y que ganas no sobran cuando la intensidad del ego humano, discrimina a toda aventura para hacer de ello un compas sin punta.


Sostienes su mano tratando de dar el primer paso entre toda esta ofrenda de clandestinidad, te silencias y te admiras de tu elocuencia; lo que eres le pertenece, no lamentas nada de lo que no haya sido antes y quieres hacer tu propia voluntad, sigues construyendo sueños y continuas buscando puentes para cruzar ríos de angustias. Eres su verdad y su mentira. Nacen deberes, complementos de ideales y suspiros tras bocanadas de aire maloliente.


Me faltan tantos artilugios para crear esa conexión con el pasado que fuese un día y lograr la prosa que se ha hecho una deidad desconcertante; Aun así alcanzas añoranzas de recoger los perdidos pasos, no se ha ocultado nada más que la decisión de empezar de nuevo en donde nos habíamos quedado.


Falta un vocabulario especial, ramas de arboles sin hojas y tierra que me denota más que desiertos y es donde planto mi tienda, tratando de comerciarlos una vez más; indagando cuando me convertí en confusión exhalando titubeante la nostalgia de las realidades que nos robaron esos abrazos que fueron nuestros. Nada es suficiente, nada indescriptiblemente es suficiente, ni una taza de café; lastima no logro ver atreves del vaso y me continuo expresando, contando las baldosas del baño porque el bendito café de antes aun no se convierte en limón que cegué y abra mis ojos para volver a escribir las últimas ambigüedades trazadas haciendo de mi postrera melodía la mas sonada entre todas las que han sido.

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