16 feb. 2008

Cosas de madrugadas....

Viertes de mi, la sangre envenenada de tributos absurdos, la bebes con la delicadeza de una dama en un cruel invierno; intentando no ensuciar tu vestido blanco y siento frío atribuyéndose a mi más piadoso reclamo.

Quedaran mis únicas palabras que recogieron todo lo que desprendió y el mármol congela espalda, destruyendo por dentro todo rastro que de alguna forma era un sueño mas que eternidad en una realidad vuelta en un candelabro y su poca luz tras las velas que terminaban por dejar su marcada secuencia de cera al final, me he comprometido en darte una visión perfecta de mis entrañas sobresalientes alrededor de mi alma y empezaba su camino hacia el infierno; mi bien conocido y este ya no me depara mas que terrores, incidentes y alguna que otra reflexión de lo que trate de invadir por tu causa.

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