7 jul. 2007

En dias extraños...

En un atasco en el tiempo, se sostenían en vidrio temperado la manipulación de nuestros instintos y estos a su ves la magnitud de la sociedad calentando los retazos que yacía en nuestras miradas. El final de algo inconsecuente a un futuro no visto aun.

Donde en verdad, podemos ser una parte de un instante y llevarnos por la fragilidad de una palabra, hacia donde encontramos esa correlación entre un suspiro y un beso dado a media hasta. Hoy con impertinencia pregunto si todo lo establecido a un equilibrio dado, no producirá daño. Ya que muchas veces lo acertado es no hacer nada por ello y dejarlo transcurrir común en los días que se vengan de nuestras esperanzas. Es muy cierto en todo instante que estas esperanzas que tratamos de mantener son del modo imperfecto, siempre nos existirá un miedo impertinente mucho más allegado a una idea inicial al contraste de imaginar que todo quedara en un sencillo recuerdo que se lo llevara alguna clase especifica de droga; lo estrictamente fuerte para llevarse todo lo que has concluido.

Mientras un alpinista de olas surca por clavar su bandera y un acorazado trata de inmiscuirse en un delirio, mientras cierra sus ojos y mientras la luna estalla como un reflector tras mi ventana y el instante que tengo, es solo cansancio.

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