20 nov. 2006

Recados

Le envio un recado al viento,
con un anagrama característico;
le hallo entre la mesa de siempre
indagando entre hojas.

A silencio y tranquilidad
se poso en mi pecho,
y extrae gota a gota;
cada fluido incongruente.

A marcado el día a día
que conlleva el placer
de aquel neonato sentimiento,
que abarca desconsolante,
un susurro y que no renuncia; 

De la unión que forman
tus muñecas a tus manos,
tu sangre a tus muslos,
y una lagrima sobre tu mejilla.

Cuando en voz baja
hablas conmigo;
aunque físicamente,
no permanesca a tu lado.

Cuando tus textos no llevan mi nombre,
sino tus extremidades crujen secas,
la veracidad de mis palabras se mastican
al descontrol de preguntarme.

¿Y si no fueses, algarabía de mis fantasías?

Entonces le escribiria a la política
de los pericos en busca de un encuentro
con la irrealidad de la vida.




Al final el viento me sigue trayendo tu voz y sigo siendo quien no espero, sino quien vive creciendo para destinar la angustia a un lugar menos pasajero.

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